post-title ¿Que tan eficaz eres? http://www.paraemprendedoras.com/wp-content/uploads/para-emprendedoras-motivacion-ser-eficiente.jpg 2016-09-22 02:18:28 yes no Posted by Categories: Sin categoría

¿Que tan eficaz eres?

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¿Que tan eficaz eres?

El joven Akira era el encargado de ir a buscar el agua fresca que se bebía en la casa-escuela del maestro Oé. Todas las mañanas acudía a la rica fuente que nacía al pie de la colina, a veinte minutos de distancia. Para la tarea, se había hecho dos grandes vasijas de barro que mantenían el agua fresca todo el día. Los dos botijos colgaban de los extremos de un recio palo que, colocado a lo largo del cuello, le permitía llevas trece o catorce litros sin mucho esfuerzo.

Pero resulta que una de las vasijas tenia una griega por la que se escapaba parte del agua, y, al final de cada trayecto, sólo llegaba la mitad del contenido.

Durante los dos últimos años, ésa haba sido la dinámica. Akira iba temprano a la fuente, llenaba los dos recipientes y regresaba solo con una vasija y media de agua.

El botijo perfecto estaba muy orgulloso de los logros; durante todo ese tiempo había llevado toda el agua que le permitía su contenido. Pero el botijo roto estaba triste y avergonzado de su propia imperfección, ya que era consciente de que solo conseguía cumplir con la mitad del cometido para el que había sido creado.

Después de aquellos dos años de trabajo, la vasija rota ya no resistió la presión y alzó la voz para decir:

  • ¡ Estoy tan avergonzado!

Akira volvió la cabeza hacia su izquierda, vio gemir a la pobre vasija y preguntó:

  • ¿ Vergüenza de que, amigo mío?
  • Durante todo este tiempo no he sido capaz de llevar bien el agua hasta al casa del maestro. ¡Que desperdicio! Por culpa de mis defectos, he echado a perder parte de tu trabajo – se quejo el botijo.

Akira sonrió amablemente y dijo:

  • No digas eso, Ahora llegaremos a la fuente y os llenaré de agua, y quiero que te fijes en lo hermoso que está el camino de vuelta a casa.

Cuando llegaron a la fuente, el botijo dejó que le metieran el agua y, una vez sobre los hombros de Akira, empezó a mirar a su alrededor, yal y como le habían indicado.

  • El camino esta precioso- Dijo el botijo.
  • A mi también me gusta. ¿ Ves las hermosas flores que bordean la cuneta? Pregunto Akira.
  • Oh! Son bellísimas!- Exclamo el recipiente.
  • Te has dado cuenta de que solo hay flores en esta vera del camino?

Durante estos dos años, he plantado semillas en este lado porque sabia que crecerían las flores gracias al agua que tu derramabas cada dia- Señalo el joven

  • ¿Eso es cierto? – pregunto el botijo emocionado.
  • -Si, gracias a eso, durante años he gozado de estas flores en los paseos matutinos y no solo eso, he podido decorar con flores la mesa del maestro. ¡ Mi querido amigo, si no fueras como eres, ni el señor Oé ni yo hubiésemos podido gozar de la belleza como lo hemos hecho!

Este antiguo cuento japonés encierra una lección budista sobre la actitud correcta frente a los defectos o las propias incapacidades. Y esta enseñanza encierra la clave para acabar con el estrés en el trabajo y en la vida, aunque advierto que se trata de una lección un tanto extraña para nuestra forma de pensar occidental. Abramos bien lamente, pues estamos ante un verdadero reto mental para nuestras acomodadas neuronas. Y es que el origen del estrés es el temor a no ser capaz de estar a la altura de cierta expectativa y, por supuesto, se trata de una auto-exigencia: “    que desastre si no acabo el informe a tiempo! ¡ esto no puede pasar!” Cuando nos estresamos, somos como el botijo de Akira que no soporta sus defectos. Tememos no ser capaces, o ser igual de dignos a los demás.

En la actualidad , existe mas estrés que nunca, hasta el punto de que un 80 % de las personas adultas se declaran estresadas y todo eso es un síntoma de nuestra creciente auto exigencia. ¿Te imaginas un mundo donde no exista el estrés sino solo tu capacidad de disfrutar de lo que haces, a tu ritmo, haciéndolo todo con cariño y alegría?

*Rafael Santandreu, El arte de no amargarse la vida.
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